Reza el dicho que el hombre es el único animal que cae dos veces sobre la misma piedra… y la mujer tambien y yo con especial puntería.
Desde el fin de semana pasado ya tenía consciencia de que estaba cansada. El sábado tocaba un rodaje a ritmo y tuve que dejarlo por un rodaje más lento aunque más largo porque mis piernas no daban para más. El domingo fue mejor, cayeron 16km a buen ritmo, calentamiento tranquilo seguido de 13 km a ritmo progresivo, como siempre bien acompañada de mi amigo Luis Hita . El martes vuelta a la carga, un rodaje en solitario al mediodía por el carril bici de la M40, con una temperatura más que agradable. El miércoles, salida mañanera con el grupo del gimnasio por las indómitas cuestas de La Moraleja. Y el jueves me fui a entrenar con Fran y su grupo del gimnasio por el barrio de Las Tablas y Montecarmelo; estuvimos acompañados en todo momento por una fina lluvia que aunque no molestaba, fue al terminar cuando nos dimos cuenta de la que nos había caido. Empezamos bien, rodaban a buen ritmo y pude aguantarles hasta el km.6 en el que miré a Fran y me comprendió. Nos dimos la vuelta ya en dirección al gimnasio y me tocó escuchar la típica charla de la necesidad de descansar. Qué queréis que os diga? Me sentía mal por no poder dar lo que me hubiera gustado y me planteé tomar medidas.
Después de tantos meses lesionadas mi voracidad por correr es tan grande que apenas puedo controlarlo. Exceso de endorfinas? … posiblemente, pero como me dijo Hernán, debo encontrar un equilibrio en mis entrenamientos y alternar días de calidad con días de km con poca o poquísima calidad y si no descansar absolutamente sí tener descansos activos.
Medio convencida, el viernes tuve una sesión de Body Pump seguida de 30 minutillos de piscina que me supieron a gloria. Nada más. Me costó no volver por el gym al mediodía, pero me acordé de la sensación de fracaso tras el entrenamiento del día anterior y fue más que suficiente. A ver lo que me dura el nuevo propósito (… el de siempre, no nos engañemos).
Este fin de semana he seguido con la idea de aumentar km, de hacer tiradas un poco más largas cada día, para en un par de semanas plantearme ya introducir series de 3.000m. Es posible que esta misma semana ya caigan algunos cambios de ritmo, animada por la casi completa desaparición de los dolores de presión que seguían dando guerra por mi maltrecho pie derecho.
Aunque una nueva variable ha venido a enredar en mi ya complicada cabecita. El sábado por la tarde decidimos que al día siguiente entrenaríamos en la Casa de Campo y acto seguido me entraron unos sudores, una congoja,... no sé, empecé a pensar en las subidas, en la dureza del recorrido y me pudo. Me venció el miedo escénico. "No me encuentro psicológicamente preparada", me dije. Finalmente fuimos a nuestro querido Parque de El Retiro, aunque creo que ya es hora de volver del todo a la normalidad. El próximo domingo, si todo sigue su curso, volveré a sufrir por esas indomables subidas.
Eso si el tiempo y las bajas temperaturas que nos están anunciando nos lo permiten. Y es que según el pronóstico de la famosa marmota Phil, de Punxsutawney en Pensilvania, nos quedan aún 5 semanas de invierno …















