Correr Definitivamente no es de Cobardes

Correr Definitivamente no es de Cobardes

26 octubre 2011

Cuento de hadas maratoniano


Hola, soy Rodrigo Borrego (también Rorro, Morath o Rodri dependiendo de dónde y en qué momento de la vida se me haya conocido :-D) y voy a narrar un “cuento de hadas maratoniano” que no sólo tiene final feliz, sino que casi no tiene ni malo del cuento por lo que, si no fuera por el dolor de patas que tengo todavía y una ampolla que tengo en la planta del pie, casi me costaría pensar que ha sido real.
Antes de empezar con la historia, un pequeño resumen para los que no quieran adentrarse en las pajillas mentales de un servidor y prefieran quedarse sólo con la esencia del cuento; pongo copiados tal cual un par de párrafos que escribí el mismo día de la prueba y todavía con la sangre hirviendo que sirven perfectamente como extracto-resumen:
Marató del Mediterrani (Castelldefels): Debutar en Maratón con 2h38’07’’ (conseguido con un ritmo más o menos homogéneo), ganar la prueba yendo en cabeza y en solitario prácticamente de salida, haber podido ir detrás del coche con el crono en el techo, millones de sonrisas dadas y recibidas, llevarme un kilo de anécdotas (en el pre, el durante y el post carrera)… ufffff, demasiado para una mañana de domingo que ha sido (prácticamente) perfecta ;-D


Lo siento, esto es todo lo que acierto a decir ahora y ya iré escribiendo más cosillas según vaya asimilándolo y digiriéndolo porque ahora mismo estoy en una nube… menos mal que el dolor de patas me recuerda que sí ha sido real :-D
Y, como dicen que una imagen vale más que mil palabras ahí va una foto y su correspondiente pie de foto, también escrito en caliente y que completa el resumen prometido:


Es la única foto que he cazado hasta ahora de la prueba pero, aunque sólo consiguiera ésta, ya me daría por satisfecho porque, independientemente de que sea de una línea de meta con corte de cinta incluido (sólo por ese detalle ya podría ser una fotaza), me transmite y trae a la memoria muchísimas otras cosas (tanto cosas que se ven en la propia foto, como otras muchas que hay detrás de ella y que son las que realmente cuentan) ;-D
Lo siento, si me pongo demasiado sentimentaloide, pero es que todavía se me ponen los pelos como escarpias sólo con ponerme a recordar algunas cosas relacionadas con esta prueba… ufffffff
Hecha esta introducción, vamos con el cuento aunque, aviso, es casi tan largo la propia maratón así que, si vas a ponerte a recorrerlo, por si acaso pilla un café, una Coca-Cola o un bidón de bebida isotónica, que lo mismo te hace falta :-D

Lo primero es tratar de justificar por qué uno hace estas cosas…
Soy triatleta empedernido así que, por definición, se asume y comprende que deba hacer locuras con cierta asiduidad pero digamos que he reconocido esta “enfermedad” y lo he institucionalizado en forma de “capricho del año” y todas las temporadas trato de hacer alguna cosilla que se salga un poco de lo normal donde ese “normal” implica triatlones, duatlones, acuatlones, crosses, travesías, … a mansalva, generalmente entre febrero y septiembre, por la cosa de no petar por competir demasiado porque uno es un poco bestia y con un dorsal puesto sólo sabe ir con la directa.
Por supuesto, en esa “lista de para hacer algún día” y que todavía no he tachado se incluyen clásicos como el Ironman, algunas cosillas un poquito más bestias en plan 100K y, bueno, la maratón también estaba hasta hace apenas ná.
Este año coincidían en España y en una misma temporada el Campeonato de Europa de Triatlón en Pontevedra en junio y el Campeonato del Mundo de Duatlón de Gijón en septiembre, algo que no podía desaprovechar para cerrar un círculo que había dejado abierto hace más de diez años con una espinita muy clavada (snif :-() y encima tenía la posibilidad con un doblete histórico de competiciones internacionales en casa donde el ambiente para los españoles debía ser impresionante. Si a eso se le sumaba que el Campeonato de España también era en septiembre y que, por lo tanto, iba a tener que intentar llegar a final de temporada con un ritmo majo a pie, pues hacía de 2011 el año perfecto para aprovechar y hacer el asalto a la maratón a final de temporada a modo de “fiesta de fin de curso”.

…Luego, ver cómo fue el proceso para seleccionar a quién le iba a tirar los tejos …
Así, que, una vez tomada la decisión a principios de año y confirmadas las fechas de las pruebas importantes, ante mi desconocimiento del calendario maratoniano, toca ponerse a buscar en Internet un buen sitio en el que lidiar con ese monstruito. La única característica imprescindible, que fuera en octubre o noviembre como mucho y las características deseables: más bien planita, buena temperatura aun siendo en esas fechas, no demasiado masificada, cerca de casa (léase en España), etc.
Uyyy, qué complicado… pero no, aquí hay para dar y tomar y encontré rápidamente cuatro alternativas que pasaron un riguroso examen (cuadriculado e ingenieril que es uno :-D) y a base de descartes, quedó como ganadora la VII Marató del Mediterrani en Castelldefels (Barcelona), el 23 de octubre, si el tiempo lo permitía y con permiso de la autoridad, como dicen en el mundo taurino.
Ale, primer paso dado y eso implicaba ya casi un sí definitivo (80%) porque cuando se me pone algo entre ceja y ceja es difícil quitármelo de la cabeza ;-D
Lo siguiente, esperar a que se abriera el período de inscripciones porque uno es un poco cagaprisas para esto y es de los que se apuntan prácticamente el día que abren así que, nada, allá por abril, el primer día que estaba la posibilidad (llegué a mandar un par de correos porque se abrió más tarde de lo especificado en la web :-D) eché la boleta y lo grabé a fuego en el calendario de competiciones lo que implicaba que, salvo imprevisto, aquello ya era un sí al 99% (hay que guardarse siempre un 1% porque nadie está libre de petar como un achicharra a final de temporada por haberse pasado de rosca entrenando ;-D).

…También hay que contar un poquito cómo ha sido el cortejo y el acercamiento a “la elegida”…
Seguramente este apartado de la crónica es el que más controversia va a generar de todo el cuento porque es el menos maratoniano pero las cosas hay que contarlas como han sido, no como se querría que fueran o como deberían ser y así quedar bien.
No, no, tranquilos, que no voy a llorar con lo de que no pude entrenar por tal lesión, por el trabajo y bla, bla, bla… eso lo dejo para el triatlón donde, como todo buen triatleta que se precie, soy un llorón y siempre ando “medio mintiendo” con eso de que voy falto de entrenamiento, tengo dolores en sitios insospechados, no termino de coger el punto, … lo siento, es ley de vida y un requisito para ser del gremio… y el que lo niegue, miente como un bellaco :-D
El proceso de preparación se resume muy fácilmente ya que la preparación específica de maratón ha sido de cero patatero. Eyyyyy, ojo, que no os estoy tomando el pelo porque he dicho “específica de maratón” así que me refiero a grandes volúmenes a pie, tiradas largas, series largas a ritmo de competición, y todas esas cosas que tan bien sabéis los maratonianos.
Pero, lo siento, uno es triatleta de tomo y lomo y esto es “el capricho del año” así que, por más grande y feo que fuera el ogro de los 42K, las armas que iba a llevar debían ser las mismas que llevara al resto de competiciones y objetivos clave del año.
Con esto que he dicho, la mitad ya me habréis crucificado y seguramente sólo me salvo del disparo de los triatletas, que pensarán eso de “bueno, si hace larga distancia, en el fondo va a meter volúmenes, ritmos de maratón, etc.” así que no pinta tan mal la cosa. Pero, no, uno hace triatlón de corta (hasta distancia olímpica) así que me parece que esa mitad estás ya cambiando de opinión y sacando la escopeta.
Bueno, pues esperad un poquito porque, aunque esto no fuera ortodoxo, sólo era “medio descabellado” ya que, si eres constante, entrenas poquito pero bien, llevas haciendo deporte de resistencia de manera constante casi desde la cuna... y hablamos de un deporte como el TRI, pues mal que bien, puedes llevar un buen bagaje para mucho más de lo que piensas.
Sí, sí… sé que no os convence, pero es lo que hay y me es imposible hacer entre semana algo que no sea carrera a pie así que una semana tipo puede ser: lunes a viernes carrera a pie todos los días y el fin de semana, como me gustan las transiciones, pues la sesión típica es la de 30 kms de bici + 40’ a pie y no es raro que la repita sábado y domingo. Si hace bueno, lo mismo hasta “alargo” la bici y no hago la carrera a pie pero, vamos, que difícilmente paso de los 50-60 kms. Es decir, 5-6 sesiones a pie y una o dos de bici, es decir, con suerte, 5-7 horas que en veranito puedo “aumentar” hasta casi acercarme a las 8-9 horas semanales. A esto se debe sumar en este 2011 una o dos sesiones de dos mil metrillos de agua por eso de que me quería tomar en serio el europeo de Pontevedra y el Cto. de España de Vigo (por cierto, parece mentira el juego que han dado esos metrillos de agua ;-D).
Ay, que casi se me olvida… antes mentí un poco porque sí que he tenido preparación específica (léase una carrera a pie de más de una hora): un día que hice de 26 kms acompañando a la jefa de este blog en una de sus rodadas tapiero-bosqueras pre-Berlín (para más inri, esa rodada fue un domingo, después de haber competido el sábado por la tarde en un triatlón… para que luego digan que los triatletas somos gente normal :-D).
Todo esto en cuanto a la preparación a nivel sobre todo físico porque a nivel psicológico o por lo de pensar en la maratón, poco menos que nada y, teniendo las dos fiestas gordas en septiembre, apenas ni pensé en la maratón más allá de la anécdota con los amiguetes.
Sólo un par de excepciones donde sí que pensaba en ella: 1) el último mes, con el cuerpo ya en el límite pensando eso de “uffff… casi no llego ya y todavía queda un mes hasta la maratón” y, 2) durante el último mes para intentar preparar las cosas, pedir consejos a todos los niveles (alimentación, detallitos “nimios” como lo de las cremas, etc.) aunque, en este segundo caso, creo que se preocupaban más aquéllos con los que hablaba que yo (Ooo, no porque menospreciara la maratón sino porque uno ya está bastante curtido y sabe que no sirve de nada ponerse nervioso ;-D).

…La fecha se acerca a así que vamos a verla a su casa para conocerla…
Uyyy… que ya estamos en mediados de octubre y nos acercamos peligrosamente y esto empieza a torcerse porque después de meses de sequía, resulta que dan lluvia y que empiezan a bajar las temperaturas justo el finde del 22-23 de octubre ¡no puede ser!
Ná, no pasa nada… gajes del oficio así que el viernes previo, caminito para el campo de batalla (en coche, que uno está acostumbrado a ir con mil cachivaches triatléticos) y llegada al hotel donde se centraliza todo el meollo (tuve suerte y enganché una buena oferta para alojarme allí que, encima, está a 500 metros de la salida… vamos, un lujo y como si fuera un PRO :-D).
Ya no daban dorsales así que cenita en la habitación (si voy a llegar tarde llevo la cena por si acaso) un poquito de Internet, las llamaditas de rigor para tener un poco de cachondeo, decir que estoy bien y que no estoy nervioso por más que se empeñen algunos :-P
Sueño perfecto, nada de madrugar y en pie un ratito antes de que abran la feria del corredor en el mismo hotel para matar dos pájaros de un tiro y recoger las cosillas después de desayunar. Desayuno normalito y bastante controlado (lo que no quiere decir que fuera un desayuno muy ortodoxo por lo que me abstengo de describirlo :-D) y a por el dorsal en una feria del corredor que no era tal porque sólo te daban dorsal + bolsa del corredor y sólo había un puesto de productos de nutrición. La bolsa normalita y no quedan tallas que me pueda poner así que cambio talla para poder regalarla (pienso lo de “como salga bien la prueba puede ser un regalazo por ser la primera y por haber salido bien”).
Tras esto, ropita de faena (con camiseta del Mundial de Gijón para vacilar un poquito, que uno también tiene su punto presumido :-D) y a trotar un poquito más que por el ejercicio, por la cosa de ver la zona de salida, medir la distancia para calcular tiempo para la ida del domingo de madrugada, …
Caray… si hace buen tiempo… uyyyy, que esto se está arreglando y al final casi hasta vamos a pasar calor… la salida está a menos de un km del hotel… uyyyy genial… aquí hay truco fijo, dónde está la cámara oculta… cuidado, que me está empezando a dar el subidón y eso no es bueno, que me conozco y me lío yo solito :-D
Le doy una vuelta al Canal Olímpic (un óvalo como una pista de atletismo de asfalto que en vez de tener césped dentro tiene un canal de un kilómetro de cuerda) y voy tanteando el GPS para ver las sensaciones a 3’45’’/km y me preocupo un poco porque me cuesta llevar clavado ese ritmo de manera continuada ya que tiendo a ir algo más rápido con no demasiado esfuerzo y sé que eso es peligroso para los 42K.
¿Por qué 3’45’’/km? Pues porque mola eso de que los tres números vayan consecutivos :-D
Fuera de coñas, es un ritmo al que ruedo relativamente cómodo en las distancias en las que me muevo y que creo que puedo llevar durante mucho tiempo si las cosas van bien. Obviamente, no es lo mismo lo que entreno y compito que tirarme casi tres horas a ese ritmo pero, caray, no sé cuándo tocará la próxima maratón así que, ya que se va, que sea con una apuesta fuerte. Por lo tanto, los objetivos me los había marcado prácticamente a ciegas: 3’45’’/km el paso, 37’30’’ en el 10K y 1h 19’ en la media (sí, sí, teóricamente están “consensuados” o hablados con mis grandes consejeros en esta aventura pero, ¿de veras alguien se cree que con la experiencia maratoniana previa , que se reduce a una única participación en mi vida en una media maratón, podía hacerse una previsión medianamente fiable? ;-D).
¿Locura, realista, posible, quimera, …? Caray, no tenía ni idea pero son muchos años exprimiendo al cuerpo y midiendo al milímetro sus sensaciones así que creía que podía estar en el límite de lo que podría hacer en ese momento, con la preparación que tenía, etc.
Poco más que contar de la mañana (salvo la anécdota de un par de paradas que me tocó hacer para enseñar las zapas que llevaba puestas y que le molaron a unos que iba a por los dorsales), para la habitación, duchita, a comer y, como me quedó un agujerito en la barriga, antojo al canto y a tirar de tradición con una tarrinaca de helado de las que quitan el hipo :-D
La tarde, un rollo porque en el paseíto de después de comer ya me había recorrido el centro comercial que había al lado del hotel así que desde prácticamente las 16:00 en la habitación tonteando con el ordenador escribiendo cosillas de zapas, escribiendo chorradillas varias por correo y FB, un poco de cachondeo telefónico (que nooooo, que no estoy nervioso :-D), … en fin… lo típico cuando andas fuera de casa, sin nada que hacer y encima tienes que quedarte descansando. Aun así, la verdad es que la tarde fue bastante productiva porque vino la inspiración escritora y salieron un par de articulillos zapateriles bastante majetes :-D
Antes de la cena, preparación de las armas para la batalla: ropita (perfectamente conjuntadita para que no se diga que uno no es presumido cuando quiere :-D), dorsal, geles, …, todo colocadito sobre la cama para ver que está todo OK… y fotito para echar un vacile a los amiguetes, agradecer el millón de cosas que debo agradecer (no sólo por esta prueba) y, bueno, también como motivación personal.

Una cenita suavita, otro mini paseo para estirar un poco las patas después de un huevo de horas encerrado y a la cama a eso de las once y algo, apagando el teléfono por si acaso (menos mal, porque algún mensajito llegó a las doce y pico y me habría despertado con el sueño recién pillado ;-D).

…Aunque no sea de caballeros, se cuenta cómo ha sido “el acto”…
Lo que haces con una señorita no se debe contar nunca pero es que si no, este cuento no tendría razón de ser así que, sintiéndolo mucho por ella, trataré de narrar un poquito las vivencias de la mañana en la que perdí la virginidad maratoniana y, para ello, lo voy a partir en 4+2 “mini actos”.
Los preliminares (con suaves caricias y poquito a poco):
Riiinnggggg… 6 de la mañana, y la rutina de costumbre que, aunque esto sea una maratón, logística mañanera me la conozco al dedillo y puedo hacerla casi sin pensar, por puro instinto.
El desayuno del día D lo llevo siempre de casa por el tema de los horarios y como el del hotel lo habrían a las 6:30 (demasiado tarde ya que significaría terminar a eso de las 7, a tan sólo dos horas de la salida) así que me lo pimplo en la habitación mientras tonteo un rato con el ordenata (desayuno poco ortodoxo con un paquete entero de unos palitos de barquillo rellenos de turrón que me pirran y, por lo que parece les tengo pillado el punto).
Una vez terminado, recojo los bártulos, check out en el hotel y a eso de las 7:30, me pongo caminito a la zona de salida para llegar con una hora y cuarto de margen y que dé tiempo a hacerlo todo con calma. Noche cerrada, suelo mojado porque ha llovido pero no hace mala temperatura para esa hora. así que buena pinta, vestuarios enormes sin agobios porque aún no hay mucha gente, unos SMS y llamaditas de ánimo (con anécdota incluida que, todo sea dicho, me pega un subidón de órdago ;-D) y a vestirme con el traje de luces, con la misma ropa que he estado usando en los duatlones este año y que tantas faenas ha liado (sólo cambié respecto al de duatlón las zapas por unas más adecuadas para los 42K y un pequeño “adorno” prestado ;-D).
No hay ningún tipo de nervios más allá de los normales de cualquier otra competición pero sí que tengo la cabeza dándole al rum-rum porque no quiero olvidar ninguna de las recomendaciones y consejos que me han ido dando estas últimas semanas: cremita para las rozaduras en los sitios clave (entre los dedos, ingles, axilas, … y el tatuaje, que apenas tiene una semana y no es plan de rozarlo :-D), bien colocados los calcetines y todas las prendas de ropa, los geles en su sitio (cuatro más uno de reserva), paquetito de pañuelos (sí, soy un globero pero paso de tener apuros si me toca parar a tomar notas por el camino :-D), “collar recordatorio” (gracias por el préstamo y no sé si funciona el titanio pero el recordatorio continuo ha sido básico :*), cinta del pulsómetro, GPS conectado en parado para que coja bien la señal, botellita de isotónico y de agua para la última hora, camiseta para el rato que haya que esperar en el cajón, … vamos, todas esas cosas que tan bien conocéis los expertos.
Unas carreritas cortas (creo que no rodé más de 500m) para ajustar bien las cordoneras de las zapatillas (acerté de lleno con las zapatillas que elegí) y a veinte minutos que nos llaman al cajón, corriendo para dentro porque quiero estar en primera fila (siempre que puedo lo intento y hoy hay cintas cerrando así que no vale hacer lo de entrar desde delante).
Pocos agobios aunque éramos 5000 entre las tres carreras (10K, media maratón y maratón) y a las 9:00, zasssss… marica el último.

Mini Acto 1: Los primeros 10K (entramos en calor):
La idea era salir siguiendo la recomendación de cabeza-cabeza-corazón y tratar de mantener el ritmo objetivo de 3’45’’/km que es lo que, en plan “deseo” me había planteado como ritmo factible si todo salía bien.
Pero, no, me equivoqué en la receta y metí cabeza-corazón-un par de huevos y como a ese ritmo ruedo fácil y andaba metido entre el barullo de los de las dos carreras “menores”, aquello iba controlado pero un poquito más rápido rondando el 3’35’’/km. Pero, caray, es que iba facilita la cosa así que, por qué no aprovechar en las zonas favorables y bajar un poquito el ritmo sólo en las desfavorables (que las había).
Lo más complicado, sin ninguna duda, aguantar el ritmo mientras veía que algunos se iban escapando o me pasaban aun yendo a un ritmo al que podría haber ido sin problemas pero, no, ésa no era mi carrera y fui todo el rato mirando el reloj que marcaba unos segundos menos del objetivo y un pulso genial (entre 175 y 178 aproximadamente).
No paraba de pensar en eso de “majo, te estás pasando un poquito ¿no? Como petes, te van a echar el broncazo del siglo por haberte pasado de listo” pero, caray, el que no arriesga no gana y, de momento, “sólo” iba en el filo de la navaja… todavía podía irse más la pelota y hacer un salto al precipicio sin paracaídas :-D
El paso por el 10K… increíble y primer sorpresón del día cuando dicen por megafonía que por ahí estaba pasando el primero de la maratón… ¿cómo? Ay, madre que me da algo… pero, bueno, yo a mi bola, que bastante rum-rum tenía en el coco con ver que iba arriesgando un poco más de lo planificado y que había pasado en 36’24’’ (un minuto más rápido que el 37’30’’ que había pensado antes de empezar).

Mini Acto 2: Del 10K a la media maratón (cuidado, que esto no va en broma):
Pim, pam… empieza la segunda vuelta y cuando se llega al paseo, se pone fea la cosa porque aún no hay casi nadie y es un poco solitario (sólo 14 personas delante… sí, sí, iba el 15º contando media y maratón). El ritmo sigue más o menos bien, pulsaciones controladas y la cabeza muy atenta aprendiéndose el recorrido y los puntos conflictivos porque todavía debía de darle tres vueltas completas al paseo y podía ser clave saber dónde apretar y dónde dejarme llevar.
El cuerpo, bien, gracias… aunque allá por el 15 empiezan a pedir la palabra los gemelos y los muslos para avisar de que como me pasara de listo iban a apuntarse a la fiesta. Bien, tomo nota y mantengo ritmo, nada de subirme a la parra, sobre todo en la vuelta al Canal Olímpic, con una subidita que hago a zancadas cortitas.
El paso por la media y empiezan los despropósitos porque no sólo sigo el primero sino que paso en 1h 16’ 56’’ (dos minutos más rápidos de 1h 19’ que habría sido la opción conservadora), dicen lo de la megafonía de que ahí va el primer de la clase, la gente alucinando por ver a un muchachín liándola así (cagüen diez… que paso de los 30 :-D) y, taca… que se me pone delante el coche que abre carrera con el crono en el techo y que había ido acompañando a los de la media maratón.

Mini Acto 3: De la media hasta el 35K aprox. (subidón “controlado”):
¡¡¡Madre mía!!! No sabía si iba a aguantar esa presión porque me quedaba todavía toda la segunda maratón… mucha comida de coco tener que ir lidiando con esa presión además de lo de los ritmos y demás.
Los primeros 2 kms son un poco favorables (cómo duelen luego cuando toca volver en el final de la maratón) pero sigo fiel a los ritmos y van cayendo muy bien los kms, sobre todo porque me iba cruzando con un montón de gente que al verte detrás del coche que abre carrera anima como si le fuera la vida en ello.
¡¡¡Diosssss!!! es indescriptible lo que se siente en esos momentos y si no lo controlas, puede ser incluso perjudicial porque te puedes dejar llevar.
La alimentación estaba yendo perfecta con geles en el 10 y el 20, un par de sorbitos de agua en los avituallamientos cada 5 kms y en los que había isotónica, hasta me permitía dar un par de pasos para beber bien del vaso pero las patitas ya empezaban a cantar, empezaba a notar las futuras ampollas en los metatarsos así que nada de pasarme de listo y concentración como nunca del 20 al 30 empezando a notar cada vez más sufrimiento pero manteniendo ritmos ligeramente por debajo del 3’40’’/km y yendo en las nubes con los ánimos de la gente y por ver lo que estaba viviendo.
En el km 30, un pequeño desliz porque al coger la esponja, se me olvidó tomar el gel antes del avituallamiento así que tuve que improvisar, tomarlo rápidamente pasado el punto del agua y pedirle un traguito a uno que llevaba una botella (estuve incluso pensando en coger una del suelo porque ni de coña me saltaba ese gel).
¿He dicho el km 30? Sí, sí territorio del tío del mazo pero como había gente de la media, estaba entretenido así que a mí me mandó al aprendiz y tardó más en darme. He estado mirando los registros del GPS y el pulsómetro y me confirma la sensación de que hasta el 32-33 aproximadamente, la cosa fue al mismo ritmo (tiempo y pulso) y que a partir de ese punto, coincidiendo con una subidita se empezó a torcer un poco el asunto y se subió por encima de los 3’40’’/km aunque gracias al cuatro gel que me tomé en el 35, se medio arregló y se quedó “sólo” en unas patas que se iban poniendo como piedras a nivel de los muslos y los gemelos y ritmos cercanos al 3’50’’/km.

Mini acto 4: Del 35 al mítico 42,195 (durísimo):
El momento clave fue entre el 33 y el 35 donde casi me entra la sensación de pánico porque pensaba que aquello se torcía pero lo pude torear bien, el gel me revivió y, por qué no decirlo, también ayudó el hecho de verme donde estaba y con los ánimos de la gente.
No obstante, a partir del 35 ya sí que empezó la fiesta buena y me tocó tirar de gónadas (léase huevos o co-ones :-D) para poder ir bajando km tras km el ritmo pero sin que se fuera demasiado pero sin forzar más de la cuenta para no reventar y arriesgarme a calambres.
Sin ninguna duda, he tenido momentos en mi vida en los que he ido mucho más petado pero la sensación que tenía en ese momento a nivel muscular no la había vivido nunca, hasta el punto de que en el avituallamiento del 35 cogí agua en vez de isotónico porque si hubiera parado para beberlo, lo mismo se me habían bloqueado las piernas.
La última subida hasta el canal la hice con la mirada perdida y únicamente escuchando los ánimos de la gente (es impresionante cómo animaban los corredores a los que iba doblando porque en cuanto veían pasar el coche, echaban la mirada para atrás a ver dónde venía el cabeza de carrera y, por más reventados que fueran, todos me echaban gritos de ánimo, soltaban el típico chascarrilo entre amiguetes en plan “oye, vamos a aprovechar y a rodar un rato con la cabeza de carrera”, … uffff, no tiene precio poder vivir esto) y sintiendo todas y cada una de las señales que pudiera darme el cuerpo hasta el punto de que dejé que el crono se fuera en algunos momentos por encima de 4’/km si veía que me daban un toque de atención gemelos o muslos.
Lo que no me podía imaginar era la entrada al Canal Olímpic porque se hace por debajo de un puente así que no puedes dejar de imaginarte la entrada a un estadio de lo que ves en la TV, con la gente chillándote como loca cuando te ve llegar. Lo malo es que la vueltecita de marras tiene dos kilómetros largos y se te hacen interminables porque vas viendo cómo se acerca la meta pero cómo vas apagándote como el conejo del anuncio.
Pero, nada, todavía falta por llegar el colofón: los últimos 200-300 metros vallados con un montón de público (muchos de ellos que habían corrido el 10K o la media) y que ya te han visto antes, todos chillando, manos para que las choques, megafonía a tope, … Si encima tienes la suerte de llegar solo (sin nadie que te apure y sin nadie de otra carrera) eres el auténtico centro de atención y casi no sabes ni qué hacer de tantas cosas que te pasan por la cabeza.
Lágrimas a punto de salir, sonrisa de oreja a oreja, mente en blanco, … no sé, es imposible describir todo lo que paso en esos momentos por mi cabeza.
En línea de meta, paro en seco, agarro bien la cinta y un último paso para pisar la alfombra y levantar la cinta.

Las caricias finales (sin cigarrito, ¡eh! :-D):
Pasar una línea de meta de una prueba de estas tipo “reto personal” tiene un significado muy especial y es un cúmulo de sensaciones, sonidos, griteríos, … y si encima le añades todo lo que llevas dentro, te sobrepasaa en cuanto tengas un mínimo de sensibilidad. Pero si encima tienes la oportunidad de hacerlo en primera posición es algo indescriptible y que supera con creces todo lo que se pueda imaginar uno anticipadamente.
Tengo la suerte de pisar cajón de vez en cuando así que, en cierta medida, algunas de esas sensaciones no me deberían haber pillado por sorpresa pero, lo siento, el domingo fue demasiado y parecía un niño el día de Reyes.
Surgieron anécdotas como para escribir otro post como este (no, tranquilos, no me voy a extender mucho más :-D) pero, sin ninguna duda, me quedo con las de la entrevista de recién terminado porque fue un tanto surrealista.
Tras el par de preguntillas de rigor para ver quién era y de dónde venía me sueltan “…bueno, ésta es tu primera participación en Castelldefels, ¿verdad? …” a lo que, un servidor, con todo su desparpajo y sinceridad infantiloide suelta “…sí, sí, es la primera vez aquí en Castelldefels y en maratón…”. Ay, madre, la que se lió entre el público, todo el mundo flipando y partiéndose de risa hasta el punto de que tuvimos que esperar unos segundos porque no se oía la megafonía.
Obviamente, el entrevistador vio ahí un filón y siguió en esa línea: “…bueno, pues aunque sea tu debut, cuéntanos un poco cómo has hecho la preparación, ¿Te esperabas un resultado cómo este? ¿Qué tiempo esperabas hacer?...”. Jajaja, las respuestas, al nivel de la anterior, tanto en la forma de responderlas (los que me conocéis, sabéis que soy así de campechano para esas cosas y no me corto en responder así ante el micro) como en lo que respondía por lo que iban causando tanta sorpresa o más que el hecho de que hubiera entrado primero en meta.
Seguramente, más de uno pensaría que estaba mintiendo como un bellaco, o estaba tomándome a guasa las preguntas pero, bueno, es lo que tienen los “cuentos de hadas”, que parece que son imposibles en la vida real :-D
Tras esto, alguna entrevista más para los medios (prensa, radio y TV) de la zona y en cuanto llegaron el 2º y el 3º (a casi seis minutos), nos llevaron en seguida al podio para la entrega de trofeos. La sensación pisando cajón, es algo indescriptible y a mí se me ponen los pelos como escarpias cada vez que tengo que subir a uno sea cual sea la prueba en la que lo he conseguido y ojalá nunca pierda esa sensación de “mariposas en el estómago”. En este caso, encima me sentía aún más observado y, literalmente el centro de atención por lo que, decir que estaba en una nube es quedarme corto.

Pero, ojo, a después de bajar del podio, con la que había liado, después de haber subido a la palestra y yendo cargado con los dos pedazo trofeos que dieron, como para pasar desapercibido: millones de “enhorabuena” y su correspondiente “gracias” (rojo como un tomate), gente pidiéndome hacerse una foto conmigo (¡faltaría más! pero ay, madre, que yo soy uno de los normalitos, no un famosote :-D Lo que seguramente no saben es que esa foto me hace a mí tanta o más ilusión que a ellos :-D), cachondeo en el masajillo, … y la misma tónica de camino al guardarropa, en el vestuario, ... uffff… lo dicho, imposible describirlo todo.
Ya duchadito y después de alucinar con los “daños colaterales” (prácticamente sin rozaduras y sólo un par de ampollas en los metatarsos que a día de hoy ya están prácticamente secas), caminito al hotel y, oh… la última anécdota del día con una nueva “sesión fotográfica” con una grupeta que había por allí y con la que estuve departiendo un ratito.


…Y, por último, uno se despide… hasta la próxima ;-D
Que conste que avisé de que esto iba a ser largo (y aun así hay millones de cosas que se quedan en el tintero) pero estoy seguro de que los que amáis el deporte y que hayáis llegado hasta aquí sabéis de qué hablo y qué se siente cuando uno se pone a rememorar cada uno de los segundos de una experiencia como esta que he estado narrando, que marca a uno de por vida y que es imposible que se olvide ni una sola de las vivencias.
Sólo espero que no os haya parecido demasiado aburrido y, si es así, por favor, no dejéis de visitar este blog porque la jefa del mismo no tiene ninguna culpa de que un servidor sea un rollero y sea capaz de aburrir hasta a las plantas cuando se pone en modo “abuelo cebolleta”.
¡¡¡Un abrazo muy fuerte!!!
Rodrigo

P.D.: Muchísimas gracias por darme la oportunidad de plasmar en el blog la historia del que ha sido uno de los días más grandes que he vivido deportivamente y que, como toda aventura que se precie, ha ido acompañado de todo un elenco de vivencias, historias y anécdotas que no creo que olvide nunca :*




17 comentarios:

Rosa dijo...

Rodri, no hay más que leer la crónica completa para darse cuenta de cómo lo has vivido. La maratón tiene "ese algo" que te hace sentir especial y que engancha. Estoy segura que no tardarás en repetir.

Personalmente, me alegro muchísimo de tu hazaña y me siento especial porque has compartido conmigo muchos de los momentos que has mencionado. Sabes que no las tenía todas conmigo, porque aunque te conozco, sé de tu fortaleza, de tu grado de sacrificio, de esfuerzo y de esa manera de competir que tienes, también soy conocedora de lo voraz, egoísta, injusta y enormemente gratificante que es una maratón. Enhorabuena champion!!!! Disfruta del momento, que te lo has ganado.

Gracias por querer compartirlo des e mi blog.
Besos

Morath dijo...

Uffff... sin comments... con ese comentario final me has dejado bloqueado y sin palabras... así que, como ahora mismo no sé bien cómo "replicar", de momento, me quedo simplemente con un ¡¡¡GRACIAS!!! por enésima vez ;*

Quique dijo...

Eso es debutar como dios manda!!!! espectacular cronica, menudo galgo!

Saludos
Quique

Dragonkik55 dijo...

Pues a mí me ha encantado la crónica, la verdad que mucha gente tiene muchísimo que aprender de ti, tanta naturalidad, como queriendo pasar de lado y sin darle importancia a una auténtica gesta.

Mi más sincera enhorabuena¡¡

Jan dijo...

que pasada de cronica, enhorabuena, rodri.

Edu Luque - edumac75@gmail.com dijo...

Una de las mejores crónicas que he leído... Y eso que llevo años con el tema de blogs! felicidades por el tuyo y te coloco en mi lista de blogs!

Saludos!!!! ;)

J.jaes dijo...

Vaya pedazo de historia, me has conseguido que sea capaz de imaginarme como se siente "ese Tio que va el primero, ahora bien, entre tu comentario y mi lesión acabo de quedarme sin moral para hacer mi primera maratón.
Un saludo enorme y gracias por tus experiencias.

Celina dijo...

Enhorabuena! me ha encantado leerte hasta el final, qué emoción transmiten tus palabras! sin duda, será algo inolvidable, pero estoy segura que vivirás muchos más momentos de cuentos de hadas. Bravo campeón!

Raúl dijo...

Me ha encantado esa crónica. Muchas felicidades Rodrigo; seguiré leyendo tus posts

Morath dijo...

¡Madre mía!
No os hacéis una idea de hasta qué punto me llena leer vuestras palabras... de veras... esto me está sobrepasando... ¡¡¡Gracias!!!

Los que me conocéis sabéis hasta qué punto valoro ese tipo de cosas (no todo es entrenar, competir, machacarse, ...) y no es por el hecho de buscar protagonismo o reconocimiento (para eso están los élite y los PRO que viven de esto ;-D), sino por el mero hecho de ver que hay gente que disfruta tanto o más que un servidor con estas historietas ya que, eso, para mí es uno de los mayores puntos de apoyo y motivación y es, sin ninguna duda, una de las cosas más grandes que hay en el mundillo del deporte.

¡Mil gracias por vuestros comentarios! y, por supuesto, por el tiempo que le habéis dedicado a aguantar las “pajillas mentales” de un servidor.

Un abrazo!!!


P.D.: Ojalá pueda dejarme caer por estos lares alguna otra vez (con permiso previo de la autoridad ;-D, ya sea para contar alguna historieta de alguna machada o para contar la chorrada más chorra que se le pueda pasar por la cabeza a un cerebro que está echado a perder prácticamente al 99% por la falta continuada de oxígeno y exceso de ácido láctico continuados ;-D

Miguel Mij-Mij dijo...

Sin duda rebosas talento y humildad, todo un ejemplo de dedicación deportiva simplemente por afición y cuando hay un triunfo semejante lo disfrutas el doble y lo disfrutamos los populares del montón que leemos la crónica. Enhorabuena a ti y a Rosa por acercarnos el testimonio.

RA dijo...

Alucinante. Lo bueno de conocer la historia y el detalle es que de algún modo se te hace cercano y eso es una muestra de generosidad por tu parte que todos te agradecemos.
Me alegro mucho por tí.
Lo único es a ver ahora qué mentira les cuentas a tus colegas en tu próximo triatlón, porque eso de que vas corto de fondo o cosas así no colarán.

Susana dijo...

Vaya Champion ¡¡ Eres una maquina Rodri, de aqui al fin del mundo ¡¡
Me duelen las piernas solo de leerte.

Titan del Asfalto dijo...

Pues antes que nada, saludos Rosa y con tu permiso me quedo por aqui.
Por otro lado,bien por Rod, la verdad un poco larga la cronica pero empiezas a leer y no puedes parar hasta el final de lo excelente que esta, gracias Rod por acercarnos a esos momentos de que solo en cuentos de hadas, ja!!! podemos tener de ir detras del carro que lleva el relojote encima.
Un abrazo a ti y a Rosa y muchas felicdades!!!

Ironmind dijo...

Pedazo de crónica , pedazo de deportista, pedazo de debut ...
Mucha envidia sana desde aqui viendo que puedes hacer lo que te gusta a ese nivel ... ¡¡FELICIDADES !!
Estoy rendido de leer tu crónica, parece que he corrido yo el maraton ... jaja!

Morath dijo...

Ay,madre, que esto sigue... uffff

Voy a desgastar la palabra "gracias"... y lo hago encantadísimo de la vida.
Creo que no os conozco prácticamente a ninguno pero, gracias, gracias, gracias... de veras.
Si coincidimos alguna vez, ojalá pueda departir un rato con vosotros para agradecéroslo en persona.

¡¡¡Un abrazo enorme!!!

Guillermo dijo...

Pelos como escarpias!!
Enhorabuena

Salu2
G