Correr Definitivamente no es de Cobardes

Correr Definitivamente no es de Cobardes

15 marzo 2013

Otra manera de vivir el maratón


Antes de que me picara el gusanillo del maratón, de sufrirlo y vivirlo en mis propias carnes, lo disfrutaba de otra manera que no dejaba de ser un maratón paralelo.

Mi padre lleva corriendo desde hace casi ya más de 30 años……ufffff- muchos años- y creo lleva cerca de 30 maratones en sus piernas.

Cuando yo era pequeña, el último domingo de Abril se vivía con cierta particularidad en mi casa.

A medida que fui creciendo, me iba dando cuenta de lo que pasaba a mi alrededor. Al principio solo era un día en el que mi madre hacía todo por y para mi padre. Y mi padre acentuaba aún más su expresión seria esos días y yo no entendía bien porqué - si no he suspendido ninguna y no he hecho nada nada, me decía -.

Recuerdo como algo super-divertido las carreras que nos metíamos por el Metro de Madrid, a mi madre con el plano del recorrido del maratón en una mano y el del metro en otra. Y con una cara de “No llegamos a verle pasar”. Luego risas, gritos…. Siempre recordaré los abrazos de mis padres al llegar mi padre a meta. Uffffffffffff…..se me ponen los pelos de punta!

Con los años, mi madre ya más mayor, mi hermano más futbolero y yo la única con el gen runnero por las venas hacía verdaderos maratones por Madrid, metro y no metro, llegando a verle en más de 4 sitios diferentes e incluso correr con él los últimos km. Fotos ni una porque entre los nervios, gritarle, preguntarle como iba, animarle y decirle lo orgullosa que me sentía, no me daba tiempo para nada más.

Recuerdo el único maratón en el que mi padre se retiró. Ya salió tocado de abductores y cuando por un punto no pasaba, no pasaba….preocupada aunque casi sabiendo lo que había ocurrido me volví al Retiro. Allí estaban mis padres, y cuando mi padre me vió, me abrazó y me dijo: “Los maratones son muy largos, hija, llegar a la línea de salida es ya una victoria, no lo olvides

Vamos que un maratón se puede vivir de otra manera. Acompañar a un maratoniano es “todo un arte” porque la semana previa estamos realmente insoportables: nerviosos porque sí, demasiado estrictos con el tema pasta e hidratación, pastillas, vitaminas, cremitas, ahora parece me duele aquí, ahora parece me duele allá, que si ayyy que me constipo, la ropa especial para correr…..hacemos un mundo de todo y no hay quien nos aguante. Si tu pareja te aguanta esa semana, eso es amor!!
Y luego el día de la carrera…no es que no duermas tú con los nervios, es que no dejas dormir a nadie. Si no duermes tú que corres, porqué van a dormir los demas?, así somos. Para escribir un libro debería ser la rutina que sigue cada uno desde que se levanta hasta que se sale de casa: desayuno (y no cualquiera), cremitas, tiritas, que no se te olviden los geles,…..nervios, nervios……..
En carrera ya tú te olvidas de nada más que no sea correr, levantar rodillas, llevar el ritmo, no acelerarte y disfrutar. Pero tu familia y amigos son un manojo de nervios, con caras de estriñidos hasta que no te ven pasar por donde sea se hayan colocado, así que cuando los veas, si vas mal, disimula.
Creo que terminar un maratón es una de las experiencias más gratificantes que hay en la vida, y si además tienes la suerte de que en meta te espere la gente que más quieres es realmente indescriptible ….cuando me pasó esto en Londres en 2009, solo pensé: “Ahora ya me puedo morir


11 comentarios:

Miguel dijo...

Que bien has expresado el lado humano y familiar del Maratón, y lo mejor respecto a tu padre es que con ambos curriculums, ahora el orgullo será mutuo.

Titan del Asfalto dijo...

Realmente emocionante Rosa, que padre narracion y la admiracion a tu padre, pues como no si es crack. Dale mis felicitaciones primero por ser un gran corredor, y segundo por tener por hija a una gran corredora. Y efectivamente, la semana previa somos un caos pero que le hacemos, somos pasion. Un abrazo. Por cierto, me gusto la frase de tu papá, en definitiva, es um grande.

Gonzalo Quintana dijo...

Lo tuyo es pedigrí, no has sido corredora por generación espontánea. Te tengo envidia por esa educación recibida.

Juan Manuel Sánchez Molina dijo...

Desde luego correr da muchas cosas (más de las que te quita). Muy buen artículo, así si que da gusto correr si tienes a la familia de apoyo

ANA (triatlonenfamilia) dijo...

Ahora ya sabemos de donde viene tu amor a este deporte. Yo he sido muchos años la acompañante y la verdad que es tan estresante como para el que corre, no se como no he perdido la vista de fijarme tanto para poder distinguirlo entre tanta gente y luego que salga la foto perfecta.
Y en las carreras de bici te aseguro que es dificil...
Pero te aseguro que lo disfrutaba...

Isidro Gilabert dijo...

A ver si tengo suerte, parece que a mi hijo mayor le ha picado el gusanillo de las carreras... Debe ser una sensación única que tus padres te esperen en la llegada de una maratón sabiendo lo que estás haciendo... Sólo comparable con ser tú el que esperas a que llegue tu hijo... :) Gran post, me gusta mucho leer estas reflexiones tan personales...

Alex dijo...

¡Qué bonito! lo que daría yo por compartir esa experiencia con una de mis hijas ¿quién sabe?

Javi dijo...

GRANDE Rosita GRAAANDEEEE!!
Un beso.

Olga y Alfonso "Halfon" dijo...

Rosa genial entrada, desde luego siempre hay que tener una sonrisa hacia esos que nos sufren y nos empujan con su ánimo.

Poder compartir una Maratón en familia tiene que ser una experiencia inolvidable.

Octavio dijo...

Me ha encantado esta entrada. Muchas felicidades a tu padre por tener una hija así.

thunderstruck dijo...

me ha encantado la frase de tu padre, tiene toda la razón: sólo el poder prepararlo y presentarse con la firme convicción de terminarlo yua es un triunfo.
q bien contado, sobre todo el maratón "del otro lado", no menos sacrificado.