Primer fin de semana de Junio, con muchas carreras en el calendario. Dudé hasta el mismo lunes anterior qué correr. Por un lado Norte-Sur con el objetivo de ir a por mi PB en los 10K y por otra parte la IIª MMaraton por la Naturaleza. Al final me decanté por la Media principalmente porque el resto de mes tengo varias carreritas de 5 y 10 km.
Con Rodrigo (compañero habitual de andanzas correriles) me fui hacia Hoyos del Espino. Nos tocó madrugar un poco. La carrera no empezaba hasta las 11 y la recogida de chips y dorsal era allí mismo hasta minutos antes.
Antes de empezar a cambiarnos y calentar nos dió tiempo a ver la salida y patear el ramplón de salida…perfecto para entrar en calor enseguida. Yo empecé a darme cuenta que la carrerita se las traía. Miraba a mi alrededor y solo veía la Sierra de Gredos. El paisaje era absolutamente maravilloso, aunque dudaba de poder disfrutarlo si el recorrido era tan duro como me imaginaba.
Me encontré a Carlos Guerra, otro gran amigo con el que tengo recuerdos absolutamente desternillantes de muchos viajes, recuerdo no parar de llorar de risa en la avioneta con la que recorrimos el Cañón de Colorado.
Carlos me dice que la carrera es muy bonita pero muy dura. Me pregunta que a como quiero ir. “Pues no sé porque me estáis acoj…” le digo. Aún así, él decide acompañarme.
Dan la salida y enseguida comenzamos a salir. 800 m de Ramplón en toda regla. Giramos a la izquierda y nos metemos ya en plena Sierra. Aparecen las bicis. Voy con la primera. Ya estan las mariposas revoloteando. Pero tengo la cabeza fría y me digo que es una Media Maratón, esto es muy largo.
Llega la bajada que para mi fue clave. Una bajada por tierra con pedruscos, con bastante inclinación. Yo bajo muy mal, más que mal, le tengo cierto temor a las caídas y bajé frenandome, cargándome del todo los cuadriceps, como piedras los llevaba. Me adelantaron muchos al son de “vamos que esto luego hay que subirlo”…no os exagero si os digo que me lo dijeron al menos 15 personas. Carlos muerto de la risa, les decía “no jodas, no nos habiamos enterado”. Cuando terminamos de bajar mis piernas ya no respondían. El gemelo izquierdo iba tremendamente contracturado y poco a poco fue algo general en toda la pierna izquierda. No me encontraba bien, no iba a gusto. Fui perdiendo ritmo y le pedí a Carlos varias veces que se fuera.
En el km 4.5 aparece otro ramplón, llegando incluso a ponerme a andar, llevaba los muslos tan sumamente cargados que sinceramente dudaba de poder terminar. En el primer avituallamiento me habían pasado ya 3 chicas. Imposible, no me encontraba bien.
Aunque no tan acusadamente seguimos subiendo, sigo sin encontrarme bien hasta el km9.5 en el que, como me ocurriera en el maratón de Barcelona, noto que ya puedo, que las buenas sensaciones vuelven, que aunque algo cargada mis piernas pueden y quieren correr. Levanto la vista y veo a una de las chicas que me habia pasado. Poco a poco alargo zancada y la doy caza, mirando de reojo por si me sigue. Parece que no. El recorrido por esta zona es alucinante, paralelo al rio y protegidos por enormes árboles que nos dan sombra. Si hubiera hecho más calor lo hubieramos pasado bastante mal. Km 10 y vuelvo a levantar la vista, veo a otra de las chicas. Y me doy cuenta que voy bien, que sigo con fuerzas y ganas. Recuerdo entonces una frase que siempre me ha dicho mi padre “las maratones son muy largas”. Efectivamente y yo soy maratoniana. Llego al segundo avituallmiento, me tomo un Energy Up!, agua, ni me paro a andar como hacen otros corredores. Alargo zancada y aprovecho que esta zona es favorable, y mucho para mi, asfalto y llano, este es mi territorio. Poco a poco la doy caza. Y sin darme cuenta llego al km 18. Aun me encuentro bien, llevo las piernas algo mas bloqueadas, pero sé que voy ya 3ª. Y es inevitable que ese pensamiento te genere un subidón de adrenalina que te quite los males. Las fuerzas empiezan a flaquear. Hasta el km 20 todo toboganes, sube y baja. Piernas destrozadas. Pero sigo.
Y final demoledor, empezamos de nuevo a subir y el ultimo km y medio es terrorífico. Te lo encuentras de frente. Una pared escondida entre matorrales. Un autentico km vertical…..jajajajaja. Levanto la vista para ver que los corredores van andando. Y decido imitarles evitando mirar atrás. Solo se oyen nuestros resoplidos y al llegar arriba los ánimos de los abuelillos del pueblo. Ponerse de nuevo a correr es una auténtica tortura, parece que no avanzo, no levanto las piernas. Solo quiero terminar.
Comienzo a ver zonas familiares por donde antes de la salida habia paseado con Rorro. Ya no tiene que quedar nada. Y cuando salimos de la pista y pisamos asfalto veo que empezamos a bajar el ramplón de la salida. Ya está, no me queda nada. Y entre los ánimos y gritos de la gente y las palabras del locutor de “A tu ritmo” reconociendome como una de las favoritas (que ilusión me hizo!) entro 3ª en meta, con mucha alegría pero con tremendo dolor de patas.
Buena bolsa del corredor y comida post-carrera (para el que pudiera ingerir algo tras tal esfuerzo). Organización impecable. Marco incomparable. Pero tremendamente dura, la Media Maratón mas dura que he corrido nunca!